El calor no solo se siente en el ambiente, también puede reflejarse en tu recibo de luz. Durante el verano, el uso intensivo de aires acondicionados y ventiladores dispara el consumo eléctrico en los hogares, lo que podría traducirse en pagos más altos para algunos usuarios.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) advierte que no todos verán un aumento, sino únicamente quienes rebasen el límite de consumo promedio definido para su zona. Al superar ese tope, los hogares dejan de pertenecer a las tarifas básicas o intermedias y pasan a un esquema más costoso.

Este cambio implica entrar en la llamada tarifa de alto consumo, conocida como DAC. Más que un simple ajuste, representa la eliminación del subsidio gubernamental que mantiene accesible el precio de la electricidad. Sin este apoyo, el costo por kilowatt-hora puede incrementarse considerablemente, llegando incluso a duplicarse o más.
Es importante tomar en cuenta que los límites de consumo no son iguales en todo el país, ya que dependen de factores como el clima. En zonas donde las temperaturas son más altas, el margen permitido suele ser mayor, pero aun así existe un punto que no debe superarse. Para determinarlo, la CFE revisa el consumo promedio de los últimos 12 meses.
Ante este panorama, adoptar hábitos de ahorro puede marcar la diferencia. Ajustar el aire acondicionado a 24 grados, vigilar el consumo reflejado en el recibo, mejorar el aislamiento del hogar y utilizar equipos más eficientes son acciones que ayudan a mantener bajo control el gasto de energía y evitar sorpresas al final del periodo.