La líder opositora venezolana María Corina Machado sostuvo un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, como parte de una serie de gestiones internacionales relacionadas con la situación política que atraviesa Venezuela.
Luego de la reunión, Machado se dirigió brevemente a personas que se encontraban en las inmediaciones del recinto presidencial, donde reiteró su confianza en que la presión externa puede ser clave para impulsar cambios en su país. El acercamiento ocurre en un contexto de alta tensión regional y de reconfiguración del escenario político venezolano.
Desde la administración estadounidense se informó que el presidente Trump escuchó los planteamientos de la dirigente opositora y reconoció su papel dentro del movimiento contrario al chavismo. Sin embargo, fuentes oficiales indicaron que el mandatario aún no define un respaldo directo a su liderazgo, al considerar que el panorama interno en Venezuela sigue siendo complejo y fragmentado.
La visita de Machado a Washington se dio con medidas protocolarias especiales y sin un anuncio previo formal, lo que reflejó la cautela con la que se manejó el encuentro. Afuera de la Casa Blanca, un grupo de manifestantes expresó su apoyo a la causa venezolana y exigió acciones internacionales más firmes.
Este acercamiento se produce semanas después de hechos que alteraron el equilibrio político en Venezuela y que colocaron nuevamente al país en el centro de la agenda internacional. Analistas consideran que la reunión con Trump forma parte de una disputa más amplia por el reconocimiento externo y la definición de un eventual proceso de transición.