Ciudad de México.— El brillo dejó de ser exclusivo de las noches de fiesta. En 2026, los cristales, las piedras y el strass se apoderan de objetos que forman parte de la vida cotidiana, desde jeans y bolsos hasta gafas, celulares y accesorios.
Esta fiebre por decorar prácticamente cualquier pieza recibe el nombre de ‘bedazzled aesthetic’, una tendencia que apuesta por el exceso y que recupera parte del espíritu visual de los años 2000, aunque con una diferencia: ahora la creatividad y la personalización tienen un papel protagonista.
Una moda para hacerlo tú mismo
El término bedazzling hace referencia a intervenir una pieza mediante aplicaciones brillantes. La idea es sencilla: tomar un objeto básico y cubrirlo con cristales, tachuelas, pedrería o strass hasta darle una apariencia completamente diferente.
Más que comprar una prenda llamativa, la tendencia invita a modificar lo que ya se tiene. Una camiseta, unos pantalones, unas zapatillas o incluso una funda para teléfono pueden convertirse en piezas únicas mediante este tipo de decoración.
La práctica tiene antecedentes en la cultura DIY de finales del siglo pasado. Herramientas como el BeDazzler facilitaron que las personas pudieran añadir adornos a sus prendas desde casa, mientras que posteriormente las celebridades y la cultura pop ayudaron a convertir el strass en uno de los sellos característicos de la estética Y2K.

¿Por qué regresó en 2026?
El auge actual también puede entenderse como una reacción a varios años de predominio de estilos sobrios. Después de temporadas marcadas por el lujo discreto, los tonos neutros y la estética minimalista, la moda vuelve a mirar hacia propuestas mucho más coloridas y ornamentales.
La nostalgia por los 2000 también juega un papel importante. Sin embargo, el regreso no consiste simplemente en repetir los códigos de aquella época. El bedazzling actual mezcla la estética Y2K con la creatividad del hazlo tú mismo y la posibilidad de personalizar prácticamente cualquier objeto.
Las famosas también se suman
El fenómeno ha encontrado eco entre figuras como Kylie Jenner, Dua Lipa y Sabrina Carpenter, quienes han mostrado versiones de esta tendencia, particularmente a través de diseños de uñas decorados con piedras y cristales.
Los llamados gem nails llevan el concepto del brillo a un nivel más elaborado y demuestran que el movimiento no se limita a la ropa o los accesorios.
Redes sociales impulsan la tendencia
TikTok e Instagram también han sido fundamentales para que esta estética gane popularidad. Los videos en los que una pieza sencilla se transforma mediante cristales, conocidos como contenidos de before and after, generan especial interés por el impacto visual del resultado.
Los tutoriales y procesos de personalización han convertido el bedazzling en una actividad que combina moda, entretenimiento y creatividad.
Así, el brillo vuelve a ocupar un lugar central en las tendencias de 2026. Más que una simple referencia a la moda de los 2000, el fenómeno propone recuperar el gusto por lo llamativo y transformar objetos comunes en piezas que reflejen la personalidad de quien las utiliza.