Una fuerte oleada de críticas envuelve nuevamente al comediante y creador de contenido Chumel Torres, quien encendió las alarmas de la comunidad digital al emplear la imagen de una persona con síndrome de Down con el fin de desmeritar el comentario de un usuario en la plataforma X (antes Twitter).
A pesar de que el chihuahuense eliminó la polémica publicación ante el inmediato rechazo de los internautas, diversos usuarios lograron capturar pantallas del mensaje, viralizándolo en distintas plataformas para dejar constancia del hecho.
La agresión visual no fue un ataque al azar; estuvo dirigida específicamente hacia Adrián Chávez, un reconocido profesor y divulgador de lingüística con quien el influencer ha mantenido una tensa relación digital desde hace tiempo. Tras percatarse de la publicación, Chávez no tardó en reaccionar, catalogando el proceder de Torres como un acto de «capacitismo».

El origen de la rivalidad: el debate por los libros de la SEP
La enemistad entre ambos personajes se remonta a agosto de 2024, época en la que Chumel Torres arremetió de forma pública contra los materiales educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). En aquel momento, el conductor aseguró que los textos escolares promovían el analfabetismo y contenían graves fallas gramaticales, ejemplificando con frases de uso popular y parodiando ciertos acentos mexicanos.
Ante estas afirmaciones, Adrián Chávez, respaldado por su experiencia en el análisis del lenguaje, desmanteló los argumentos del comediante a través de precisiones técnicas:
- Error de origen: El académico evidenció que las páginas expuestas por Torres no pertenecían al material didáctico de los estudiantes, sino a guías orientativas para los padres, acusando al influencer de actuar con incompetencia o dolo.
- Superación científica: Chávez aclaró que los libros no incentivan el «hablar mal», sino que adoptan un enfoque lingüístico moderno que superó la división simplista entre el habla «correcta» e «incorrecta» hace más de un siglo, priorizando el entendimiento de los contextos formales e informales.
Finalmente, el docente sugirió que el trasfondo de las burlas de Torres y otros críticos no respondía a una genuina preocupación académica, sino a un sesgo clasista, al estigmatizar y asociar ciertas variantes del habla con sectores socioeconómicos desfavorecidos.