Ciudad de México.— Con 80 años de edad y más de siete décadas dedicadas a la música, Ramón Ayala se prepara para cerrar una de las etapas más importantes de su trayectoria con un concierto de despedida que ofrecerá el próximo 10 de octubre en la antigua Plaza de Toros México.
El intérprete, quien suma 113 discos de larga duración a lo largo de su carrera y ha sido reconocido con dos premios Grammy y dos Latin Grammy, aseguró que se encuentra contento por la oportunidad de presentarse en un recinto que también ha recibido a grandes figuras de la música mexicana, entre ellas Vicente Fernández y Juan Gabriel.
La plaza cuenta con una capacidad estimada de entre 40 mil y 50 mil espectadores, por lo que se espera una presentación de gran convocatoria para marcar el cierre de la carrera del músico en los escenarios de la capital mexicana.
Durante una conferencia de prensa, Ayala dio a conocer algunos detalles de la presentación y reveló que tendrá como invitado a su nieto Christopher, quien también ha aprendido a tocar el acordeón. El joven acompañará a su abuelo durante el espectáculo e interpretará un par de canciones junto a él.
El cantante también adelantó que prepara la participación de otros artistas. Entre los invitados que se encuentran bajo consideración está Eduin Caz, integrante de Grupo Firme, aunque su presencia todavía forma parte de los planes que se están contemplando para esa noche.
Uno de los estrenos que Ayala tiene preparados será “El milagrito”, una canción escrita por Marco Antonio Solís. El músico explicó que Solís le entregó el tema para que pudiera grabarlo y que ahora tiene previsto interpretarlo por primera vez en vivo durante su concierto de despedida.
La presentación también será documentada en video. Ayala explicó que quiere conservar un registro de esta fecha para que el espectáculo permanezca como recuerdo y pueda ser compartido con sus seguidores.
Una gira de despedida con localidades agotadas
El promotor Iván Hernández destacó durante la conferencia el recibimiento que ha tenido la gira de despedida de Ramón Ayala en Estados Unidos.
De acuerdo con el promotor, el recorrido por territorio estadounidense ha incluido 27 presentaciones con entradas agotadas, realizadas en arenas cuya capacidad supera las 10 mil personas.
Estos conciertos forman parte de la etapa final de una trayectoria que convirtió a Ayala en uno de los nombres más reconocidos de la música regional mexicana.
Cuestionamientos por procesos legales
La conferencia también tuvo un momento relacionado con la situación legal que enfrenta la familia del cantante.
Hacia el final del encuentro con los medios, Ayala fue cuestionado acerca de las acusaciones de agresión sexual y acoso que involucran a su hijo, Ramón Ayala Jr., y que han derivado en demandas en Estados Unidos. En uno de estos procesos, el propio Ramón Ayala ha sido señalado por presunta negligencia.
Ante las preguntas, tanto el cantante como integrantes de su agrupación indicaron que no podían proporcionar mayores comentarios debido a que los casos continúan en proceso judicial.
Ramón Ayala y su hijo han negado las acusaciones.
El músico habla sobre su estado físico
Además de hablar sobre su despedida, Ayala compartió algunos detalles sobre las dificultades físicas que ha experimentado.
El cantante reconoció que actualmente tiene menos fuerza en las piernas y reveló que ha sufrido alrededor de 20 caídas. Entre ellas recordó una que ocurrió mientras se encontraba sobre un escenario en Hidalgo, Texas, lugar donde actualmente reside.
Ayala explicó que su salud es una de sus principales preocupaciones en esta etapa y señaló que se encuentra tomando medicamentos. También afirmó que, bajo el tratamiento que sigue, su condición está controlada.
El artista atribuyó parte de su fortaleza para continuar trabajando a su fe y expresó su deseo de contar con salud para afrontar esta última etapa de su carrera.
Del acordeón de juguete a los grandes escenarios
La historia musical de Ramón Ayala comenzó cuando era apenas un niño de cinco años. El artista recordó que su familia atravesaba una situación económica complicada, pero su padre hizo un esfuerzo para comprarle un acordeón de juguete.
Fue con ese instrumento como comenzó a aprender de oído las canciones de Los Alegres de Terán que escuchaba en la radio.
Ayala recuerda que su aprendizaje fue rápido y que, después de apenas unos días, ya podía interpretar varias canciones. Para él, aquella experiencia fue una señal de que la música sería el camino que seguiría durante toda su vida.
Durante su adolescencia comenzó a acompañar a su padre en presentaciones en Monterrey con Los Pavorreales. Sin embargo, un incendio cambió el rumbo de la familia.
La vivienda en la que residían, construida con paredes de carrizo, se incendió y la familia tuvo que abandonar Nuevo León para trasladarse al norte de Tamaulipas.
En esa región, Ayala trabajó en la pizca de algodón para ayudar a su familia. Los fines de semana, en cambio, regresaba a la música y acompañaba a su padre a tocar en cantinas, donde recibían apenas unos cuantos pesos por cada canción.
Los Relámpagos del Norte y Los Bravos del Norte
Con el paso de los años, aquellas primeras experiencias dieron paso a una carrera profesional que lo llevaría a convertirse en una figura de la música regional mexicana.
Ayala alcanzó notoriedad junto a su fallecido amigo Cornelio Reyna, con quien formó Los Relámpagos del Norte. El dúo logró consolidarse como una de las agrupaciones importantes dentro de la música norteña.
Después de la separación de ambos artistas, Ayala continuó su camino musical y creó Los Bravos del Norte, agrupación con la que mantuvo una extensa trayectoria y amplió su reconocimiento entre el público.
A lo largo de los años, el cantante acumuló una amplia discografía y múltiples reconocimientos, además de convertirse en una referencia del acordeón y de la música norteña.
Una despedida que también busca apoyar a su comunidad
Mientras prepara su última presentación en la Ciudad de México, Ayala también recordó una faceta de su vida fuera de los escenarios: su trabajo en favor de distintas causas sociales.
El músico señaló que desde hace aproximadamente 25 años organiza una posada benéfica en Texas, una actividad que, según explicó, forma parte de la manera en que busca retribuir a la comunidad.
Con una carrera que comenzó desde la infancia y que se ha extendido durante 72 años, Ramón Ayala se encamina ahora hacia una presentación que pretende reunir música, invitados y recuerdos de distintas etapas de su trayectoria.
El concierto del 10 de octubre en la antigua Plaza de Toros México marcará así una nueva etapa para el músico, quien busca despedirse de los escenarios dejando también un registro audiovisual de una noche que considera especial para él y para sus seguidores.