En el marco del inicio de la Copa del Mundo 2026, colectivos de madres buscadoras consiguieron manifestarse en las cercanías del Estadio Ciudad de México, superando los severos perímetros de contención que la policía capitalina había desplegado sobre la Calzada de Tlalpan para mitigar las protestas.
La jornada de movilizaciones comenzó desde las 6:00 horas, cuando un primer contingente que avanzaba rumbo al sur fue interceptado y encapsulado por granaderos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana a la altura de la estación Textitlán del Tren Ligero. No obstante, en una maniobra sorpresiva, un segundo bloque de manifestantes proveniente del norte logró burlar el operativo policial rodeando las calles aledañas, consiguiendo así aproximarse al perímetro del inmueble deportivo.
Protesta con cempasúchil frente a las vallas
Alrededor de las 11:30 de la mañana, las activistas alcanzaron los accesos principales, donde se toparon con un muro de vallas metálicas y un fuerte contingente policial que les cerró el paso definitivo hacia las puertas del estadio.
A pesar de la tensión y mientras miles de aficionados ingresaban de manera peatonal a los costados del cerco, las familias optaron por una protesta pacífica de alto impacto visual: comenzaron a arrojar pétalos de cempasúchil —los cuales habían recolectado durante su caminata por Tlalpan— sobre los uniformados y los escudos de la policía.
Exigen visibilidad internacional
La presencia de los colectivos en el día inaugural tuvo como objetivo principal aprovechar los reflectores globales de la justa de la FIFA para visibilizar la crisis de personas desaparecidas que atraviesa el país, exigiendo de manera enérgica que las autoridades federales y locales intensifiquen los esfuerzos de localización de sus seres queridos.
A pesar de los roces con los filtros de seguridad, el acto concluyó sin enfrentamientos físicos ni detenciones, sumando una estampa de la realidad social de México al inicio de la máxima fiesta del balompié.