La actriz mexicana Elsa Aguirre, una de las grandes representantes de la Época de Oro del cine nacional, falleció a los 95 años de edad. La noticia fue dada a conocer por la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) a través de sus redes sociales, donde lamentó la partida de quien dejó una huella imborrable en la historia del séptimo arte en México.
En su mensaje, la asociación destacó la destacada trayectoria de la actriz y reconoció su invaluable aportación a la cinematografía mexicana. Asimismo, recordó que, además de ser considerada una de las mujeres más bellas de la pantalla grande, poseía un talento interpretativo que la convirtió en una de las artistas más sobresalientes de su generación.
Elsa Aguirre nació el 25 de septiembre de 1930 en el estado de Chihuahua. A mediados de la década de los años cuarenta se trasladó con su familia a la Ciudad de México, donde inició el camino que la llevaría a convertirse en una estrella del cine. Su carrera comenzó luego de participar en un certamen de belleza, experiencia que le permitió obtener sus primeras oportunidades en la industria cinematográfica con las películas El sexo fuerte y El pasajero diez mil, ambas estrenadas en 1946.
Dos años más tarde compartió créditos con Arturo de Córdova en la cinta Algo flota sobre el agua. Su actuación en esa producción inspiró al cineasta y guionista Zacarías Gómez Urquiza para escribir la letra de la canción Flor de azalea, una de las composiciones más recordadas de la época.
Durante su extensa carrera participó en decenas de producciones que marcaron una etapa importante del cine mexicano. Entre sus películas más reconocidas se encuentran Lluvia roja, Una mujer decente, La estatua de carne, Cuatro noches contigo, Cantando nace el amor, La perversa, Cuidado con el amor y La mujer que yo amé.
Con el paso de los años, Elsa Aguirre redujo su presencia en la pantalla grande para enfocarse en proyectos de teatro y televisión, además de dedicar parte de su vida a la práctica del yoga y la filosofía oriental, disciplinas que, según expresó en distintas ocasiones, fueron fundamentales para mantener su bienestar y longevidad.
A lo largo de su trayectoria recibió diversos reconocimientos por su contribución al mundo del espectáculo, entre ellos la Presea Ángel de la Independencia y el Ariel de Oro, máximo galardón honorífico otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, en reconocimiento a su legado artístico.
Con su fallecimiento, el cine mexicano pierde a una de sus máximas exponentes, cuya carrera permanecerá como parte fundamental de la historia de la cinematografía nacional.